Saludos…
Gracias por invitarme a compartir con ustedes este hermoso día que nos regala el Señor.
Desde el día (16/09/07) que me invitó la señora Celia Ríos de Ferreira no cesó de agradecer a Dios por este encuentro y, desde ese día me puse a rezar por ustedes, como así también bendecirles, aún sin saber con quienes me voy a encontrar hoy. Lo que sí sabía y estaba seguro, es que todos son Hijos de Dios… y de María.
2) En 1997, cuando me invitaron por primera vez a compartir el retiro-encuentro de reflexión espiritual, les presenté un afiche en el que estaba un semáforo con sus tres colores.
Hoy les vuelvo a presentar otra vez para preguntarles ¿ qué significado tiene?
Para redondear las respuestas les invito a leer el Salmo 46 – texto hebreo (45) texto griego y latino. “Basta ya” o “Ríndanse”. Esto equivale a decir “paren ya”, cesen de agitarse o, como se dice hoy “paren la moto” tomen un día de descanso, vacacionen un poco para aprender la única cosa que vale más que la vida, que “Yo soy Dios”.
3) Bien, para ir entrando en el tema conviene que sigamos respondiendo a algunas preguntas más afines con este encuentro:
¿Son todos de la Legión de María?
¿Qué significa para cada uno de ustedes ser legionario/a, es decir, de la legión de María?
¿Practicás las virtudes de María?
Si alguien de la calle les pregunta esto ¿que les contestarían…?
¡Ojo! Tienen que ser respuestas inteligentes, que convenzan, que interesen, que atrapen.
4) Así como está el mundo hoy, atrapado por la vorágine; esta locura y premura de la gente y de los medios de comunicación que te contagia, que te arrastra como un río furioso y que si no estás prendido en la fe al Señor y a María Santísima, el barco de tu vida parece que se hunde en cualquier momento…
Que la miseria, que los problemas económicos, la falta de respeto a todos, hasta a las cosas sagradas; la corrupción, la política, los antivalores, las familias con problemas, la falta de trabajo, la poca solidaridad hasta de nuestros parientes… etc. ¿Es fácil ser legionario/a?
SI – NO ¿Porqué?
5) Por lo tanto, en vista a que nada es fácil, que cada vez cuesta más ser legionario, pongámonos de acuerdo en “parar la moto” porque si no respetamos la luz roja en nuestro peregrinar, en el camino de nuestra vida corremos el riesgo de ser infractores al espíritu y a las normas que rigen a todo legionario.
6) Para profundizar nuestra reflexión, hoy les presento un afiche en el que vemos una montaña.
Mírenlo detenidamente. ¿Les parece fácil escalar, subir hasta la cumbre?.
SI – NO ¿Porqué?
7) A esta montaña le pondremos un nombre: “Monte Sinaí”, “Monte Oreb” o, como otros lo llaman: “Monte de Dios”.
Nosotros podemos subir nuestro Sinaí espiritual para encontrarnos con Dios.
¿Quieren subir, escalar este monte?.
9) Ustedes dicen que si pero no saben cómo, ¿verdad?.
En la Biblia tenemos muchos “veteranos” que pueden ayudarnos como guías ya que ellos, no importa de donde salieron, tuvieron sus “cuarenta días y cuarenta noches” y siempre han llegado a la Montaña de Dios”
10) Hoy le vamos a pedir a Moisés que nos ayude a subir la montaña. Para eso vamos a recurrir al Libro del Exodo. Cap.3, 1-6; 19,3; 19,14.
11) El mensaje es clarito: para subir a la Montaña de Dios es necesario purificarse. Y para ello nada mejor que el Sacramento de la Reconciliación.
12) En Ex.19,3 dice que Moisés subió a encontrarse con Dios y, que el Señor lo llamó desde el monte…
13) Moisés subió y el Señor lo llamó. Antes de cualquier iniciativa nuestra, está la iniciativa de Dios.
Es El quien llama, quien invita. Y si estás hoy aquí (señalar a cada uno), si estamos aquí es por que El nos ha invitado.
14) Pero en este deseo de purificarnos nos vamos a dar cuenta que “cada uno de nosotros es el monte de Dios”. Y por lo tanto casa uno debe escalarse a sí mismo para que Dios me revele su querido rostro.
15) Sal.27 (26) Vers.8. También nosotros repitamos con el salmista: “si Yahveh, busco tu rostro. No me ocultes tu rostro”. Repitamos nuevamente el verso y lo haremos con mucha fe.
16) Pero …¡ojo! Nosotros no vamos a subir a un monte idílico. Supongo que a esta altura ya se dieron cuenta que lo que estamos procurando es subir el Sinaí de hoy; una montaña que el hombre moderno no está habituado a hacerlo pues el mundo tiene nuevos y escarpados obstáculos para encontrar al Dios que viene hoy.
17) Para facilitar nuestra purificación y nuestro ascenso recemos con San Aselmo esta oración que él escribió, inspirado por el Espíritu Santo.
“Enséñame, Señor, a buscarte y muéstrate cuando te busco.
No puedo buscarte si Tú no me enseñas, ni encontrarte si Tú no te muestras.
Que yo te busque deseándote y te desee buscándote; que yo te encuentre amándote y te ame encontrándote”.
18) Volvamos a leer el Libro del Exodo, cap.3, versos 5 y 6. El texto sagrado dice que Moisés se cubrió el rostro por que tuvo miedo de ver a Dios. El (Moisés) que, a la altura de vida en que tuvo esta experiencia, creía haber meditado mucho, que ya pasaba una vida serena y, que creía conocerse bien, apenas escuchó la voz de Dios tuvo miedo.
19) Para que no nos pase lo mismo escuchemos a San Agustín que nos dice: “Vuelve a entrar en tu corazón, tú que has llegado a ser un extraño para ti mismo a fuerza de vagabundear afuera. ¡No te conoces a ti mismo y quieres buscar al que te ha creado! Regresa a tu corazón, examina lo que has percibido de Dios, porque allí se encuentra la imagen de Dios”.
20) No hay que dejarse engañar por aquellos que dicen que Dios se encuentra fuera de uno mismo: en la contemplación del mundo, en los hermanos, en la lucha por la justicia. Es cierto, pero ¿Cómo contemplar a Dios a través de todo esto si no es a través del corazón?.
21) Oremos con San Agustín para obtener el don de saber retornar a nosotros mismos:
“Dios, de quien separarse es caer,
Convertirse hacia Ti es estar bien consolidado.
Dios, a quien nadie pierde, sino engañado;
a quien nadie busca, sino estimulado;
a quien nadie encuentra, sino purificado;
¡que te conozca y me conozca!”
22) Para concluir la reflexión de esta primera parte, veamos que dice la Beata Angela de Foligno respecto a la Madre de Dios:
Dice que María tuvo la alegría de no entender la inefable (la no entendible).
Por eso, hagamos nuestra la oración de esta mujer que nos ha precedido en la cima del Sinaí:
“Dame, Señor, un simple e ignorante conocimiento de ti, causa de todas las cosas. ¡Que todo sea niebla en torno de mí, y a través de ella mi alma se arroje hacia delante, hacia la luz y la alegría de tu amor!”. Amén. Así sea.
23) Nosotros los cristianos sabemos que la cima, la cumbre de toda nuestra actividad está en la Santa Eucaristía.
Por eso, mientras aguardamos el inicio de la Santa Misa, vamos a ir al templo a orar y reflexionar ante la imagen de María Santísima. Frente a ella reflexionamos contestando a tres preguntas que contribuirán a nuestro deseo de purificarnos:
a) ¿Mis pensamientos, mis palabras y mis acciones diarias, en mi familia, en mi trabajo, en mi estudio, en mi ambiente, me acercan a Cristo o me alejan de El?.
b) María, hija predilecta del Padre, fue mujer de fe, de esperanza y caridad. Como legionario/a ¿Podés decir que tus acciones se asemejan a los de María?.
c) ¿Dejo que el Espíritu Santo guíe mis acciones?.
24) En absoluto silencio nos retiramos por quince minutos o hasta que los coordinadores nos indiquen que podemos tomar un descanso en el ascenso a nuestro Sinaí espiritual.